El caparrón de Belorado

El caparrón de toda la vida tiene un aspecto más o menos como este

El caparrón de toda la vida tiene un aspecto más o menos como este. Cojonudo

En términos generales, en la comarca se denomina caparrón a las alubias ovaladas, brillantes y de pequeño tamaño (15 mm de largo y unos 8 de ancho). Dada la proximidad de La Rioja, El País Vasco y la comarca de Ibeas de Juarros, encontramos diferentes variedades: moradas-rojizas, las de Ibeas; negras, Tolosanas, y pintas, las recogidas en el Inventario Español de Productos Tradicionales como Caparrón de La Rioja, caracterizado por su tonalidad púrpura oscura sobre fondo blanco.

Se trata de un cultivo tradicional en la comarca de Belorado, y más concretamente en la vega del río Tirón, teniendo su continuidad en la vecina Rioja. Su calidad y papel en la alimentación tradicional de la comarca se puede constatar ya en el siglo XIX si hacemos caso de los comentarios recogidos en el Diccionario Histórico-Geográfico de Pascual Madoz, cuando se refiere, en el capítulo de producciones, a las alubias: “…exquisitas (sic) por su magnitud, blancura y suavidad…”. A lo largo del presente siglo han mantenido su entidad, si bien a partir de los años sesenta-como ha ocurrido con la mayor parte de las leguminosas- se constata un notable declive. Lo trabajoso de su cultivo y las dificultades de mecanización, ha mermado considerablemente su importancia hasta relegarlas a un papel marginal dentro de los aprovechamientos dominantes en la zona (cereal y patata). Testimonios locales indican que en los años sesenta se cultivaban -sólo en Belorado- más de 40 ha, cuando en la actualidad apenas si se siembran 2 ha.


Su cultivo se centra en la vega del río Tirón, en las inmediaciones de Belorado, un espacio que, por proximidad, se denomina “RiojillaBurgalesa”. Los municipios donde mayor entidad tiene son los siguientes: San Miguel de Pedroso, Belorado, Cerezo de Riotirón y Fresno de Riotirón. En este último se concentra más de la mitad de producción comarcal.

 

Como ocurre en La Rioja, el caparrón de Belorado constituye un producto genuino de la vega del río Tirón. Su carácter tradicional lo demuestra el hecho de que ya fueran afamados en siglo XIX, formando parte del paisaje cultural de las pequeñas huertas que se prolongan hasta Haro.

¡¡¡Hay Omá qué rico!!!

¡¡¡Hay Omá qué rico!!!

La entidad económica actual del caparrón es muy escala. Aunque es difícil precisar, los testimonios de técnicos y agricultores permiten afirmar que las siembras no llegan a las 20 ha en toda la comarca. El hecho de ser un cultivo trabajoso. ha ido relegando a un segundo plano su presencia entre los regadíos del Tir6n, de tal forma que ahora se concibe, mayoritariamente. como un complemento de rentas. Los rendimientos medios oscilan entre los 1.000 y los 1.500 kg/ha, lo que permite a una explotación media recoger varios centenares de kilos para el autoconsumo o la venta. Su cultivo está en manos de jubilados o agricultores a tiempo parcial, y solo una explotación modernizada-la ya referida de Fresno del Riotirón- cultiva y produce más de la mitad de todo el caparrón comarcal. El precio medio pagado al productor (campaña 2000) es de 450 ptas/kg para el caparrón pinto; 600 ptas/kg el caparrón negro (Tolosa) y de 600-650 ptas/kg para el caparrón rojo (Ibeas). No existen en la comarca empresas productoras. de tal forma que buena parte de la producción se destina al autoconsumo, y solo una pequeña cantidad se vende (en bolsas de plástico o sacos de 25 kgs, según la cantidad y destinatario) a particulares, restaurantes o tiendas especializadas de Burgos, La Rioja y el País Vasco.

 

Producción y elaboración

Tradicionalmente, sobre el terreno convenientemente preparado, se sembraba el caparrón a mano y en fechas lo suficientemente tardías como para evitar las heladas, por lo común en la segunda quincena de mayo (a partir de San Isidro). A finales de junio, cuando los brotes apuntaban, se colocaba el tutor que habría de guiarlos. A lo largo del verano se regaban y escardaban, y una vez que estaban en sazón – lo que dependía mucho del año meteorológico, coincidiendo habitualmente con Ntra. Sra. del Pilar- comenzaban a recogerse, bien segando la mata o bien cortando la vaina, para, a continuación, tenderlas al sol con el objeto de que se abriese por si misma o “ayudándola” mediante vareo. Todo ello le confería un carácter de cultivo trabajoso, que requería un notable aporte de trabajo familiar o asalariado. Actualmente, las practicas siguen siendo similares a las tradicionales, con la única excepción de que el tractor se utiliza en la preparación del terreno y se recurre a los herbicidas y productos fitosanitarios para evitar la escarda y para combatir plagas y enfermedades. No obstante, pese a que este tipo de practicas son las más extendidas en el seno de explotaciones marginales (dominantes en el cultivo), también podemos constatar la presencia de alguna altamente mecanizada. En efecto, en Fresno de Riotir6n y vinculada a la difusión de innovaciones desde La Rioja, se puede constatar la presencia del cultivo de caparrón en el marco de una explotación modernizada. En ella, nos salimos del cultivo de huerta tradicional para vincularnos a un cultivo más extensivo y modernizado. La preparación del terreno. la siembra de precisión con sembradora neumática, el uso sistemático de abonos inyectados, tratamientos fitosanitarios y herbicidas, la ausencia de tutores tradicionales (que impiden la mecanización), el uso de riego por aspersión y, sobre todo, la recogida mecanizada (mediante el pase de segadora-arrancadora y trilladora), permiten que se pueda cultivar más de 10 ha sin recurrir a mano de obra asalariada. Las labores de selección son igualmente mecanizadas, lo que permite comercializar a cierto nivel de escala un producto mas homogéneo.
 
Fortalezas, debilidades y oportunidades
 
El principal problema de producción reside en que el precio actual del caparrón no compensa las inversiones y el trabajo que Ileva asociado. La falta de semillas selectas y una comercialización precaria inciden en la calidad y precio final. Con todo, existe una tradición en el cultivo que aporta notables ventajas de cara a la mejora de esas condiciones, y la modernización es posible en parcelas preparadas para ello, pudiendo competir -si bien con más riesgo- con otros cultivos de la comarca. Finalmente. la tradicional fama del producto le confiere una ventaja indudable de cara a su comercialización.
 
 
 Artículo extraido de:
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