Amarga soledad

Quién piensa de veras que el sol le alumbrará en los días turbios de eterna soledad. Solo en el mundo piensas que estás, solo en el mundo a tu manera quizás. Dudas que te atormentan la mente y el cuerpo desgastan. Dudas, más dudas a tu alrededor. Si pudiera saber lo que piensan a veces, si pudiera saber lo que ocurre en su mente. Piensas que están y no están. Eso nunca podrás saberlo. Te reconcome la duda, la esencia de tu vida se apaga, tormento infinito a veces tan duro como la piedra de laderas ancestrales, montañas inertes, tan fuertes como frágiles. Te sientes igual. Sin ganas de nada. Te encierras en ti de tal manera que a veces te das miedo. Solo existes tú. Tú no vas a herirte… ¿lo haces? Futuro turbio, soledad infinita, miedo al mundo. Sientes asco, autocompasión. La alegría se disipa. No quieres saber nada, ni que nadie sepa de ti. A veces desearías no estar, no pensar, no sufrir, no existir. La autoestima se diluye. No vales nada, no existes. No tienes nada, solo mucho que pensar. Fracasas como persona. Nauseas y más nauseas. No sabes qué pensar. La cabeza te da vueltas. No distingues, no sientes, piedra eres. Tus palabras te dan miedo. Te encierras y lloras ¿por qué? Ni tú mismo lo sabes. Lloras por llorar. No te conoces a penas. Tu mente y tu cuerpo van por separado. Y aunque parezca desde fuera que todo es normal, no lo es. Intentas hablar, pero no tienes nada que decir. Te guardas tus penas, y eso te destroza por dentro. Quieres pero no puedes expresar lo que sientes en ese momento. Creen que todo es normal, pero sabes que no. Esperas y esperas, gastando tu vida de forma inútil, banal, sin nada que hacer, sin ganas. Horas interminables en el sofá, intentando dormir. Pero ni eso puedes ya hacer. No sabes o no si quieres seguir adelante. El mundo te vence y no haces nada por evitarlo. Tiras la toalla. Ya no te queda nada. Nada tienes y nada tendrás jamás. Ahogas tus penas en alcohol, pero ni eso te calma. Ya no sientes, no padeces. Miras al pasado y desearías parar el tiempo en un determinado punto. Antes eras feliz con todo, ahora con nada. No tienes a nadie cuando antes tenías a cientos. No vales la pena. Despojo humano. Cansado de todo. Mueres en vida, lentamente, de la forma más horrorosa. El tiempo no cura tu herida, si no que te hiere aún más. Soledad, tormento infinito, siempre soledad. Tu corazón torna a hielo, frío y duro por siempre.

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