Belorado, villa cinematográfica – Homenaje a Don Feliciano Manuel Vitores

Desde sus inicios, el cine ha hecho soñar, ha hecho vibrar, ha sido un arte que ha sorprendido al mundo. Ha sido un arma poderosa capaz de despertar emociones tan íntimamente ligadas al ser humano como son el odio o el amor.

Ha sido un arma propagandística eficaz para distintos países y sus bloques de influencia, una herramienta de control, pero también una ventana al mundo que ha educado y dotado de una cultura global y globalizadora a países del mundo entero. El cine es considerado otra forma de cultura a la altura de los libros más emocionantes o las maravillosas obras de arte de países exóticos, casi de ensueño, es el Séptimo Arte.

Pero muy pocos saben que, al menos a nivel de España, un beliforano, casi un anónimo, fue pieza importante en el engranaje de la industria cinematográfica patria: nada más y nada menos que haciendo posible la primera película sonora española.

Como es totalmente improbable que nuestra queridísima ministra de cultura, la señorita González Sinde, hable de este paisano en sus hiperpolitizadas  y pedantes galas de los Goya, desde este humilde espacio rindo homenaje a un hijo del pueblo que representa el espíritu emprendedor de esta zona del mapa burgalés.

Sin más preámbulos, hoy hablaremos de:

Feliciano Manuel Vitores

De derecha a izquierda: El productor Feliciano Vítores, el operador Tomás Duch, el director Francisco Elías, Adolfo Aznar (visitante ocasional y director de cine) y el actor Jack Castello (Jesús Movellán).

Era un empresario cinematográfico natural de Belorado.  Las gentes de esa época llegaban a  sorprenderse sobremanera al ver a este inusual exhibidor ambulante recorrer pueblos y ciudades con sus películas sonoras.

Nuestro paisano tenía por aquella época en exclusiva la patente en España de Phonofilm,  que compró en 1928 al inventor estadounidense Alexander Lee De Forest, y que castellanizó, quedando oficialmente como “Fonofilm”.

Después de realizar varios cortometrajes y documentales, como Discurso del Marqués de Estella (1928), Cuando fui león (1928) o Va usted en punto con el banco (1928), se atrevió a producir lo que sería la primera película sonora del paísEl misterio de la Puerta del Sol, del onubense Francisco Elías Riquelme.

Se rodó entre septiembre y noviembre de 1929 en Madrid, con los siguientes actores: Juan de Orduña (posteriormente realizador de cine), Teresa Penella y Anita Moreno, entre otros.

La película muestra diversos puntos de la capital española,como la  Gran Vía, Puerta del Sol, patio del Caserón de Vítores en La Ciudad Lineal y en los Talleres de los periódicos El Heraldo de Madrid y El Liberal. Contenía algunas escenas coloreadas y al final de la película se podía ver una vista aérea del Madrid de 1929.

Debido al enorme peso de la cámara no era posible desplazarla más que en ocasiones excepcionales, por lo que eran los decorados los que se montaban y cambiaban frente al objetivo de la cámara.

Máquina de grabación de sonido

Dicha película se estrenó el 11 de enero de 1930 en el Coliseo Castilla (Burgos), tal como lo menciona el Diario de Burgos. Se proyectaba en los cines con los equipos sonoros Fonofilm, que eran incompatibles con las instalaciones que se estaban implantando en España, por lo que debido a su mal sonido hizo que se retirara la película, ofreciéndose posteriormente en algunas capitales de provincia. Una segunda exhibición de El misterio de la Puerta del Sol que tuvo lugar el 4 de febrero en el Teatro Principal de Zamora no deja bien parado nuestro filme.  La crítica publicada en el diario de esta ciudad fue demoledora:

“Ayer volvió a repetirse la proyección de la película sincronizada El misterio de la Puerta del Sol y a los defectos y estridencias de sonido que el público pudo apreciar es a lo que vamos a referirnos.
No queremos hacer la crítica de El misterio de la Puerta del Sol, porque nos sería muy penoso. Es digno de tener en cuenta el refrán castellano de «tú que no puedes, llévame a cuestas».
En España se hacen mal las películas silentes y en vista de ello hay quien las acomete sonoras. Es como si el que teje paño en Astudifo, quisiera competir con los sederos de Lyon. Pero en fin, debemos achacar que el cine sonoro, tal como se exhibe hoy en los grandes cines, no tiene punto de comparación con el que se nos presentó en estos días en el Principal.
Desde estas mismas columnas, hemos hablado antes de ahora de las realidades que encierra la película sincronizada. No puede, pues, aceptarse como tal una cinta que adolece de grandes defectos y que se proyectó con aparatos instalados en condiciones inadmisibles.
(…) En conclusión, que la sensibilidad de los aparatos modernos es tan extremada que el sonido ha de llegar a los oídos del espectador sin alteraciones ni modificaciones. Esta es la razón de por qué las pruebas efectuadas no fueron lo que se esperaba. Hay que instalar bien o no instalar; mejor que aguantar ruidos es ver cine silente, pues al menos no resulta molesto; a no ser que la orquesta se declare en rebeldía, que también sucede de vez en cuando”.
(Heraldo de Zamora, 6-II-1930)

A pesar de sus avances técnicos fue todo un fracaso desde el punto de vista económico (buena culpa de ello tuvo el complejo sistema de proyección que requería), por lo que su importancia es de tipo histórico y documental. Esta aventura supuso la ruina del empresario beliforano que abandonó aquí su participación en la industria cinematográfica.

Francisco Elías Riquelme

En el año 1995 la Filmoteca Nacional hizo pública la adquisición de una copia de El misterio de la Puerta del Sol que se había pasado décadas desaparecida pero que había permanecido oculta en cuatro latas metálicas en el desván de la casa de los herederos del productor de la película Feliciano Manuel Vitores, en nuestra villa. Convenientemente rehabilitada, se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián de 1995.

SINOPSIS

Pompeyo Pimpollo y Rodolfo Bambolino, dos linotipistas de El Heraldo de Madrid, quieren ser estrellas de cine, por lo que se presentan a una prueba realizada por el director norteamericano E. S. Carawa. Al no ser reconocidos como famosos son rechazados, por lo que deciden llamar la atención planificando un falso asesinato que se complica hasta el punto que Rodolfo es condenado a muerte.

Aquí está la película, que reciéntemente se ha subido a YouTube. Gracias al usuario que nos muestra esta pequeña joya y nos cuenta colosalmente su historia, que con su permiso utilizo como base para escribir este artículo. Que ustedes la disfruten.

Fuente:

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4 Respuestas a “Belorado, villa cinematográfica – Homenaje a Don Feliciano Manuel Vitores

  1. Hola, interesante post, ¿sería posible visionar los tres primeros cortos sonoros de la historia del cine español en alguna parte? Llevo un tiempo buscándolos por la red. Saludos.

    • Hola Ángel, y perdona por la tarzanza en contestar. Hace mucho que no miro el blog, y estamos en una época un poco ajetreada, etílicamente hablando 😉

      Pues busca un poco en google, que tiene que haber algo. Yo no lo sé a ciencia cierta. Un saludo y gracias por la visita, lectura y consiguiente comentario.

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