La Maya, el Mayo y la pinga del Mayo

Llegado un año más quiero recordar los que fue y es esta fiesta en nuestra localidad

Antaño se realizaban dos muñecos de paja a tamaño natural: uno era el Mayo y otro la Maya, a la que se la ponía un collar de huevos vaciados. Se colgaban en las calles a primeros de mes y a últimos se quemaban.

Actualmente el 30 de Abril se coloca el Mayo en la plaza San Francisco. Es colocado por los vecinos utilizando cordajes y un par de caballetes. Una vez colocado se degustan morcilla, chorizo y vino. El mayo se mantiene hasta el último día del mes de mayo.

Mayo es un mes importante en especial para los labradores.

En España, más en unas regiones que en otras, desde la más remota antigüedad, se han celebrado fiestas de primavera, destacando los Mayos y las Mayas

Los “Mayos”, en su remotísimo origen, fueron fiestas sagradas como otras tantas costumbres y tradiciones hoy desprovistas de sus matices sacros y tuvieron un claro e inequívoco carácter propiciatorio para que la tierra fecunda diera sus cosechas con abundancia y generosidad, evitando los peligros y maleficios que pudieran dar al traste y malograr no sólo el trabajo de los labradores durante el ciclo, sino también su principal medio de vida y subsistencia, la cosecha de cereales, el fruto de viñedos, arboledas y ganados.

El “mayo” suele ser un árbol, pino o chopo de gran altura que es escogido de antemano, siempre con la autorización de la autoridad competente, la tarde anterior al 30 de abril.

Mayo pingado en Belorado

Estos árboles elegidos como “mayos” son cortados por los mozos del pueblo -generalmente los quintos de ese año- para después pingarlos, plantarlos en la noche del 30 de abril al 1 de mayo.

En Belorado, provincia de Burgos, en 1926 colocaron un “mayo” en la plaza de San Nicolás la noche del 30 de abril, que era un tronco de álamo con dos monigotes el “mayo” y la “maya”, puestos en lo alto, y en San Miguel del Pedroso, el “mayo” era también un álamo con flores y naranjas.

En la cuenca del Tirón, en general, también se asocia el árbol con un muñeco.

En Belorado, Mrs. Aitken vio en 1926 lo siguiente:

Un monigote llamado el “mayo” fue colocado colgando de una cuerda que iba de una casa a otra en la calle alta del viejo barrio de San Nicolás, el 31 de aquel mes. Este monigote tenía pantalones blancos, una levita negra, sombrero, zapatos y guantes blancos, además de un paraguas o sombrilla.

En la espalda tenía un cartel que anunciaba la entrega de Abd el Krim, que fue por entonces. En realidad el monigote debía colocarse el 1 de mayo y ser destruido, quemado, el último día de aquel mes. Mrs. Aitken describe la quema con muchos detalles, pues fue invitada a ella por la mujer que colocó el muñeco. En primer lugar, se le llevó de la calle a la plaza y se le alzó en lo alto de un palo, luego, en otro y luego se le prendía fuego por las piernas entre la expectación histérica de las mujeres, que gritaban: ¡Pobre Juan!, tras lo cual las mozas lo llevaban de un lugar a otro

Domingo Hergueta en su libro FOLKLORE BURGALES (11) recogió fielmente una larga letra para cantar en ocasión de celebrar los “mayos” que él titula Mayos a la Virgen y consecuente con este título y con la mayor naturalidad la incluye en el apartado de canciones y coplas religiosas.

Y en este punto, al mismo tiempo que reconocemos el mérito del Sr. Hergueta por haber recogido una muestra genuina del folklore en esta letra de “mayos”, hemos de dejar bien sentado que se equivocó el atribuirle el carácter religioso y mariano que le atribuye. Y nos extraña que el Sr. Hergueta incurriera en esta confusión. Las lindezas líricas que describen la hermosura física de la mujer son eso y nada más que eso: elogios encendidos a la hermosura de la mujer, de toda mujer. Simplemente leyendo esos versos se ve a las claras que todos están centrados en la belleza humana y prescinde totalmente de cualquier matiz religioso y sacro.

Siempre hay que dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César y hemos de saber que estas letras se cantaban en las fiestas de “mayos” y “mayas”, fiestas heredadas de una tradición muy remota, anterior al cristianismo y que no se pueden atribuir así como así a la Virgen María, porque están fuera de lugar.

Hemos visto parte de estas letras incorporadas a las letras de las “marzas” en el folklore burgalés, utilizadas para ser cantadas en las rondas de los mozos en la última noche de febrero dirigidas a las mozas a las que rondan. Y esto es lo que caracteriza a esas letras recogidas por el Sr. Hergueta.

Para alabar a la Virgen María y cantar sus hermosuras y honrarla en el mes de mayo y en todas las otras fiestas a ella dedicadas durante el año dispone la Iglesia de una liturgia espléndida y la devoción popular ha inventado muchas canciones y letras dedicadas exclusivamente a la Virgen, sin necesidad de atribuirle las que se han utilizado tradicionalmente para honrar la belleza de la moza, para exaltar la galanura física de la novia o de la mujer en general.

Fuente:

http://www.belorado.org/seccion/fiestas-patronales

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