Castilla y León es… SIDA

Y quien les diga otra cosa, señores y señoras, miente bellacamente. Nuestros queridos políticos regionales rimero prometieron el oro, luego el moro, y después la cueva entera de Ali-Babá.

Presumían de un sistema sanitario excelente. Excelente más bien solo en las capitales, pues en las provincias con una alta dispersión, difícil orografía y carreteras tercermundistas, como es el caso de la Provincia de Burgos, el escaso personal médico no puede trasladarse facilmente a todas las localidades de su zona de salud.

Viajar por la provincia, una aventura al alcance de tu bolsillo

A la inversa, tampoco una mayoría de población envejecida y sin otro medio de transporte que el autobús de línea puede desplazarse, no ya a la cabecera de la zona de salud, sino a la capital burgalesa, a ese flamante nuevo hospital del que tanto presumen los capitalinos, al que no nos queda otra que acudir cuando nos hacemos un simple esguince, al no tener estos ambulatorios de los centros de salud comarcales los medios adecuados para simplemente diagnosticar algo serio.  Son meros chiringuitos para expender recetas y atender comas etílicos. Además debemos contar con la retirada de subvenciones a las compañías de autobús de línea que dan servicio al mundo rural. Y, si osas manifestarte en contra, parece que se ríen de ti.

Con la excusa de la despoblación es muchísimo más fácil quitar cosas a cuatro gatos que a ocho mil. A nuestros amados líderes no les entra en la mollera que quitando estos servicios a estos ciudadanos alejados de la capital de provincia de turno que pagan de manera generosa y puntual sus impuestos están violando a la chita callando su derecho de libertad de residencia, haciendo la vida en el campo imposible, y apelotonando a la gente en las zonas urbanas, con el consiguiente sobresaturamiento de la urbe y la desertuzación de la mayor parte del territorio. Eso sí, cada cuatro años veremos como nos piden el voto y nos prometen medidas de dinamización del mundo rural que ellos mismos se están cargando.

Si en época de vacas gordas la cosa iba bien, y el ciudadano bajaba la cabeza en la que le rebotaba la frase «Tendrá que ser así», en estas épocas de crisis, y queriéndonos convencer desde las instituciones de que la sanidad es un lujo en vez de un servicio que tenemos pagado gracias a nuestros impuestos, don Juanvi Herrera y compañía se sacaron de la manga un re-impuesto al que bautizaron como Céntimo Sanitario, y que el populacho a rebautizado como CenTIMAZO Sanitario, porque de céntimo, nada: más bien son céntimos. Una idea muy bonita y muy loable, pero estos lumbreras que tenemos por políticos no se han dado cuenta que hay vida más allá de su taifa autonómica… y gasolineras de sobra en las 9 comunidades autónomas que limitan con la nuestra. El resultado es una bajada del 30 al 40% en la venta de gasolina en general, siendo una de las más afectadas nuestra provincia, al limitar con 3 de las 9 que, por supuesto, no tienen ese impuesto o es similar, tirando a más bajo (caso de Cantabria). Pero aunque esto sea un regalo en bandeja para otras Comunidades Autónomas, de quitarlo, nanai de la china. ¡Es que son los más chulos! Total, ellos viajan con la gasolina pagada y en sus coche de trabajo, pagados por al plebe, por supuesto.
Hasta aquí quedamos en que, en teoría,  este impuesto era para garantizar la asistencia sanitaria de calidad a cualquier ciudadano de la comunidad de regantes, viviera donde viviese. Entonces ¿Porqué a los rurales nos están eliminando médicos de diario y de guardia?

Unos cuantos ejemplos:

  1. Pradoluengo y Oña se quedarán sin guardia nocturna desde el día 1. El Correo de Burgos, 25/9/2012
  2. Protestas en Burgos y Zamora contra los recortes sanitarios. Diario de León, 7/10/2012

Aquí podemos ver unos cuantos documentos gráficos de lo que fueron las manifestaciones y concentraciones en la comarca de la Riojilla. Digan lo que digan, y me pongan la excusa que me pongan, un médico para atender a  49 pueblos en una comarca con tal dispersión como la nuestra es una invitación a hacer las maletas y marcharse a las capis.

Por supuesto, que el último cierre la puerta: así estos manipuladores, pesebreros y estómagos agradecidos se ahorrarán las partidas para hacer nuevas carreteras, mantener escuelas rurales en los pueblos.

Pensándolo bien, también tendrán carta blanca para vender los montes comunales a empresas privadas, o a vender al mejor postor permisos para destrozar nuestros ecosistemas vía Fractura Hidraúlica. Total, cuando no quede nadie de alfoz de las capitales para afuera, ojos que no verán, corazón que no sentirá.

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